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[VEM. 11.09.09] Buscando superar los servicios y recursos ofrecidos por Google, la compañía Microsoft se ha aliado con diversas compañías del sector para crear nuevos recursos que puedan ser competitivos. Así, en alianza con Yahoo se lanzó Bing, un buscador que competirá con Google y que tiene como objetivo ser más competitivo que buscadores que han fracasado como Yupi, AltaVista, Live y MSN Search. Desde su lanzamiento, Bing ocupa la tercera posición del mercado en Internet, antecedido por Google en el que se realizan el 65% de las búsquedas y seguido por Yahoo, que tiene sólo el 20%. Bing busca crearse un espacio en el negocio de venta de publicidad on-line con un sistema similar al usado por Google a través de los avisos en los resultados de las búsquedas o su red de contenidos que incluye Gmail.
| Esta competencia vuelve a resaltar la importancia de analizar el peligro del “tecnocentrismo”, que puede pretender una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes de las cosas. |
Para continuar tomando una mejor posición en Internet, Google anunció el lanzamiento el próximo año 2010 de su propio sistema operativo llamado OS Chrome –con el mismo nombre del navegador que está distribuyendo, y según el Blog de Google ya cuenta con más de 30 millones de usuarios-. Así, Google se pone a competir directamente con el producto estrella de Microsoft llamado Windows; especificamente la lucha se inicia en la versión de Chrome y Windows 7 para NetBooks.
En esta marcada y pública competencia entre estos gigantes tecnológicos los principales beneficiados o afectados son los usuarios quienes finalmente deben decidir con criterio qué recursos les son más útiles para su trabajo en la red; pues estas empresas estarían controlando la publicidad, las búsquedas, los servicios de correo electrónico y los sistemas operativos, indispensables en muchos sectores de la vida hodierna.
Estos elementos emergentes podrían traer múltiples beneficios a la humanidad, especialmente en el acceso a la información de aquellos que más lo necesitan y en la diversificación de herramientas para que no exista un único filtro universal para el acceso a la gran mayoría de los contenidos presentes en Internet. Sin embargo, esta competencia vuelve a resaltar la importancia de analizar el peligro del “tecnocentrismo”, que puede pretender una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes de las cosas, y que conlleve consecuencias fuertes que terminen erigiendo a estas tecnologías como fuentes de poder y dominio global, imponiendo necesidades falsas de avances y novedades, que generen opresión a la persona en su búsqueda y acceso a realidades útiles para su dignidad y misión. |