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ROMA, domingo, 10 de febrero de 2008 (ZENIT.org).- Los medios necesitan combinar las tendencias culturales modernas con los valores morales perennes, recomendaba Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales.

La jornada se celebrará el 4 de mayo y para prepararla, como todos los años, el mensaje del pontífice se hizo público el 24 de enero, fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas.

El tema para la Jornada de este año es: «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla».

En su mensaje el Papa reconocía la presencia penetrante de los medios en la sociedad contemporánea: «En efecto, no existe ámbito de la experiencia humana --más aún si consideramos el amplio fenómeno de la globalización-- en el que los medios no se hayan convertido en parte constitutiva de las relaciones interpersonales y de los procesos sociales, económicos, políticos y religiosos» (n. 1).

Esta influencia es con frecuencia positiva, reconocía Benedicto XVI. Mencionaba la aportación de los medios para hacer llegar la información y las noticias a las personas, así cómo al fortalecimiento de diálogo y la instrucción. Los medios, continuaba, son vitales para garantizar la libre circulación de ideas, junto con la promoción de los ideales de la solidaridad y la justicia.

No obstante, añadía el Papa, puede comprometerse la comunicación cuando se usa para fines ideológicos, o cuando impone falsos modelos de vida. También advertía ante un excesivo consumismo, y ante el uso de la violencia y la vulgaridad para aumentar la cuota de audiencia.

Otro defecto que identificaba el mensaje es la manipulación de la realidad por los medios al crear eventos, en lugar de transmitir información.

Informar de religión

Insuficiencias como las mencionadas por el Papa suelen aparecer cuando los medios informan sobre la Iglesia y la religión en general. Un ejemplo reciente fue la información sobre el número de personas que asistieron al encuentro de las familias, promocionado por la Iglesia, el 30 de diciembre en Madrid.

Los organizadores proclamaron que estuvieron presentes entre un millón y medio y dos millones de personas. Según las autoridades municipales de Madrid estuvieron presentes en el encuentro «bastante más» de un millón, cifra citada por el periódico italiano Il Corriere della Sera el 30 de diciembre.

Sin embargo, El País, el diario español de tendencia socialista, y crítico frecuente de la Iglesia, afirmó el 31 de diciembre que no más de 160.000 personas asistieron al evento. La página web de «Periodista Digital» reducía aún más el número hasta unos «miles» en una crónica el 30 de diciembre.

El diario español El Mundo, en un editorial publicado el 31 de diciembre, también ponía de relieve otro aspecto notable de la cobertura mediática. A pesar de la importancia del encuentro y del interés en el evento de muchos católicos en España, ninguna cadena de televisión, a parte de una menor de la Iglesia, se tomó la molestia de emitir una transmisión completa del encuentro de Madrid.

En Australia, se ha dado un caso de intento evidente de intentar silenciar la religión cuando los productores de un popular reality de televisión - «Australian Idol» - prohibieron a los participantes hablar de religión.

En una partición pública en el Sydney Motor Show, se instruyó a los seis participantes finales del programa para que no respondieran a cuestiones sobre su religión o sus creencias personales, informaba el periódico local Sun Herald el 21 de octubre. Según el artículo, aparentemente, el creador del programa, Fremantle Media, temía que una gran audiencia cristiana apoyara a algunos de los participantes.

Sesgo y errores

Hollywood es bien conocido por no dar un trato justo a la Iglesia, y el año pasado no fue una excepción. La película «Elizabeth: La Edad Dorada» atrajo rápidamente por su visión histórica sesgada. El 2 de noviembre, la víspera de su lanzamiento en Gran Bretaña, el periódico Telegraph publicaba un artículo haciendo una lista de los muchos errores históricos de la producción.

Una revisión de la entrega del 21 al 27 de octubre del semanario católico norteamericano, National Catholic Register, apuntaba el carácter anticatólico que impregna la película. El artículo observaba la forma siniestra en que se retrata a los católicos y su casi uniforme caracterización de traidores y conspiradores.

La prensa tampoco está exenta de problemas, y un caso notable de falta de acierto fue el así llamado «Evangelio de Judas Iscariote», que National Geographic anuncio que había descubierto en 2006. Un artículo revisaba los muchos errores cometidos por National Geographic para lograr acaparar los titulares de noticias.

April D. DeConick, en un comentario en la página editorial del New York Times el 1 de diciembre, describía como él mismo volvió a traducir el texto copto, encontrando muchos errores, incluyendo elecciones de traducción hechas por los eruditos de National Geographic, que «estaban bastante lejos de las prácticas comúnmente aceptadas».

Ofender a los cristianos

En ocasiones parece que los medios buscan de forma premeditada ofender a los cristianos. El 21 de septiembre un reportaje, en la página del periódico Times de Londres, informaba a los lectores sobre un «Jesús cervecero, estilo hip-hop», presentado en una campaña publicitaria de una cadena de televisión belga. La cadena, parte del conglomerado mediático europeo RTL, también presentaba a Jesús flanqueado por dos rubias en bikini.

El padre Eric de Beukalaer, portavoz de la Conferencia Episcopal Belga, protestó por la forma en que se presentaba a Jesús, y también por su uso como «cartel móvil», informaba el Times.

En Estados Unidos, la Liga Católica protestó recientemente por la comedia musical «Jerry Springer: The Opera», que se programó para representar en enero en el Carnegie Hall de Nueva York. «Es un asalto total contra el cristianismo», afirmaba William Donahue, presidente de la Liga Católica, informaba el Chicago Tribune el 25 de enero.

La comedia ha sido representada en varios sitios en los últimos años, causando amplias protestas por su contenido. En Inglaterra, la cadena BBC la presentó en televisión en el 2005. Esto llevó a una demanda, presentada por Stephen Green del grupo evangélico Christian Voice, que acabó en la condena de la BBC por blasfemia.

La sentencia final en este tema la dio el Tribunal Supremo, que sentenció que los productores de la cadena y del teatro que hacían representaciones en vivo no podían ser acusados de blasfemia, informaba el periódico Telegraph el 6 de diciembre. El artículo observaba que la BBC recibió el récord de quejas mientras se está emitiendo un programa, 63.000.

La manera incongruente en que el cristianismo es objeto de esta clase de ofensas se puso en evidencia cuando, poco después de la sentencia del Tribunal Supremo, un relato basado en el cuento de los Tres Cerditos fue rechazado en una competición, promovida por el gobierno británico, porque podría ofender a los musulmanes.

En un artículo del 23 de enero la BBC relataba que Becta, una agencia de tecnología educativa, rechazó que se presentara a sus Premios Bett el libro digital, que recontaba el clásico cuento, porque los jueces advirtieron que «el uso de cerdos suscita problemas culturales».

Directrices morales

La deficiente cobertura dada a la religión es sólo un aspecto de los problemas con los medios. El mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales recomendaba una «info-ética» que orientase las comunicaciones. El Papa comparaba el desarrollo de la bioética en los últimos años, como respuesta a los cambios en el área de la ciencia y de la medicina, con el área de las comunicaciones sociales.

El pontífice enmarcaba esta info-ética en lo que él denominaba la cuestión antropológica que es el desafío clave del tercer milenio. En los medios, observaba, «están en juego dimensiones constitutivas del ser humano y su verdad» (n. 4). Los medios, añadía el Papa, necesitan tener en cuenta la dignidad de la persona humana.

En vez de caer en los errores del materialismo y el relativismo, Benedicto XVI recomendaba que los medios «pueden y deben contribuir a dar a conocer la verdad sobre el hombre defendiéndola ante los que tienden a negarla o destruirla» (n. 5).

Esto es especialmente urgente, continuaba el mensaje, en el actual contexto en el que los nuevos medios están cambiando la naturaleza de la comunicación.

Todos buscamos la verdad, comentaba el Papa. Los medios pueden ayudarnos a encontrar esta verdad, cuando hacen publicaciones y programas que comunican la verdad, la belleza y la grandeza de la persona.

«Invoquemos al Espíritu Santo», concluía el Papa «para que no falten comunicadores valerosos y testigos auténticos de la verdad» (n. 6).

Por el padre John Flynn L.C., traducción de Justo Amado

 
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