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"Gracias a
una vertiginosa evolución tecnológica, estos medios han logrado potencialidades extraordinarias,
lo cual plantea al mismo tiempo nuevos e inéditos interrogantes.
Es innegable la aportación que pueden dar al flujo de
noticias, al conocimiento de los hechos y a la difusión
del saber, (...) a la alfabetización y la socialización, como
también al desarrollo de la democracia y al diálogo entre
los pueblos".
"Ciertamente, los medios en su conjunto no solamente son
medios para la difusión de las ideas, sino que pueden
y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo
más justo y solidario. No obstante, existe el riesgo de
que en vez de ello se transformen en sistemas dedicados
a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses
dominantes del momento. Èste es el caso de una comunicación
usada para fines ideológicos o para la venta de bienes
de consumo mediante una publicidad obsesiva. Con el pretexto de
representar la realidad, se tiende de hecho a legitimar e
imponer os distorsionados de vida personal, familiar o social. Además,
para ampliar la audiencia (...) a veces no se duda
en recurrir a la trasgresión, la vulgaridad y la violencia.
Puede suceder también que a través de los medios se
propongan y sostengan os de desarrollo que, en vez de
disminuir el abismo tecnológico entre los países pobres y los
ricos, lo aumentan"
"La humanidad se encuentra hoy ante una encrucijada
. (...) Es necesario preguntarse si es sensato dejar que
los medios de comunicación se subordinen a un protagonismo indiscriminado
o que acaben en manos de quien se vale de
ellos para manipular las conciencias. (...) Su extraordinaria incidencia en
la vida de las personas y de la sociedad es
un dato ampliamente reconocido, pero hay que tomar conciencia del
viraje, diría incluso del cambio de rol que los medios
están afrontando. Hoy, de manera cada vez más marcada, la
comunicación parece tener en ocasiones la pretensión no sólo de
representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y
la fuerza de sugestión que posee. Se constata, por ejemplo,
que sobre algunos acontecimientos los medios no se utilizan para
una adecuada función de informadores, sino para "crear" los eventos
mismos".
"El papel que los medios de comunicación han adquirido en
la sociedad debe ser considerado como parte integrante de la
cuestión antropológica, que se plantea como un desafío crucial del
tercer milenio. De manera similar a lo que sucede en
el campo de la vida humana, del matrimonio y la
familia, y en el ámbito de los grandes temas contemporáneos
sobre la paz, la justicia y la tutela de la
creación, también en el sector de la comunicación social están
en juego dimensiones constitutivas del ser humano y su verdad.
(...) Precisamente por eso es indispensable que los medios defiendan
celosamente a la persona y respeten plenamente su dignidad. Más
de uno piensa que es necesaria en este ámbito una
"info-ética", así como existe la bio-ética en el campo de
la medicina y de la investigación científica sobre la vida".
"Se
ha de evitar que los medios se conviertan en megáfono
del materialismo económico y del relativismo ético, verdaderas plagas de
nuestro tiempo. Por el contrario, pueden y deben contribuir a
dar a conocer la verdad sobre el hombre defendiéndola ante
los que tienden a negarla o destruirla. (...) Utilizar para
este fin todos los lenguajes, cada vez más bellos y
refinados, de los que los medios disponen, es una tarea
entusiasta confiada, en primer lugar, a los responsables y operadores
del sector"
"Es una tarea que, sin embargo, nos corresponde en
cierto modo a todos, porque en esta época de globalización
todos somos usuarios y a la vez operadores de la
comunicación social. Los nuevos medios, en particular la telefonía e
Internet, están modificando el rostro mismo de la comunicación y
tal vez ésta es una maravillosa ocasión para rediseñarlo y
hacer más visibles, como decía mi venerado predecesor Juan Pablo
II, las líneas esenciales e irrenunciables de la verdad sobre
la persona humana".
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