Los usos indebidos de la tecnología parecen estar convirtiéndose en lo más normal. Estos usos exigen que los católicos estén formados y preparados para asumir con responsabilidad los correos, mensajes y programas que pueden afectar la vulnerabilidad de su privacidad en Internet y de su trabajo con las nuevas tecnologías.
En esta oportunidad, hay que tener un cuidado especial con los envíos
de mensajes spam que utilizan técnicas de publicidad subliminal.
A primera vista, se trata de un mensaje publicitario que ofrece a los usuarios la posibilidad de comprar online determinados paquetes de acciones. Sin embargo, lo que el usuario ve no es una sola imagen estática, sino una secuencia de imágenes que se suceden con mucha rapidez. Concretamente, se trata de 4 imágenes de las que 3 de ellas muestran, en diferentes posiciones, la palabra "Buy" ("Compra").
Las técnicas de publicidad subliminal se utilizan desde hace más de 30 años. Se basan en la composición de imágenes que el usuario ve aunque no sea consciente de ello. En el caso de este mensaje de correo electrónico, las palabras "Buy" aparecen en pantalla durante un máximo de 40 milisegundos, siendo algunas incluso de únicamente 10 milisegundos. Aunque el espectador no llegue a apreciar conscientemente el mensaje de compra, los niveles subconscientes de la percepción lo reciben y almacenan, sugestionando así al receptor del correo.
Esta es la primera vez que se detecta una amenaza de Internet que hace uso de técnicas subliminales. Aunque en este caso su autor no hace gala de una técnica demasiado depurada, es preocupante comprobar cómo los delincuentes de la Red tratan de introducir nuevas estrategias que les permitan obtener mayor efectividad en sus ataques. Y lo que es peor, es de esperar que aparezcan nuevas y más sofisticadas amenazas de este tipo.
¿Qué tanto nos afectan los mensajes subliminales?
Las técnicas subliminales pueden manipular la mente de los receptores sin que éstos logren tener conciencia de lo que pasa. Pretenden generar una actitud a través de un mensaje repetido y puede formar un comportamiento que responde a los impulsos.
Los mensajes subliminales entran a la mente de las personas y actúan de forma imperceptible. Estas incitaciones sólo pueden ser captadas conscientemente cuando ya se saben dónde están y en qué consisten.
Los estímulos de corta duración crean un efecto de percepción inconsciente que pasa directamente al manejo sobre las emociones. En esta técnica reside el “éxito” de esta propaganda subliminal: genera una necesidad, en este caso de consumismo o de querar adquirir algún producto bajo la supuesta premisa de que éste es necesario para su comprador.
El hecho de que los mensajes sean imperceptibles exige que quienes se aproximen a ellos estén siempre alerta a la información que es incoherente con su vida cristiana. En el caso de las instituciones católicas, éstas deben prestar atención para no caer en el mismo juego al promocionar o recomendar productos cuyo interés sea falso o cuestionable.
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