El Dr. Gary Small, neurocientífico de la Universidad de California, ha realizado un estudio en el cual demostraría científicamente que el uso frecuente de internet afectaría la actividad cerebral. Para este estudio se trabajó con 24 personas neurológicamente normales, de 55 a 76 años. La mitad de este grupo tenía experiencia en la búsqueda en internet, mientras el que el otro 50% no lo tenía. Los investigadores colocaron a los sujetos en una máquina de IRM (Imagen de Resonancia Magnética) e intentaron replicar la experiencia de usar un motor de búsqueda. Aunque las personas no tenían teclados d o a la falta de espacio dentro de la máquina, podían ver una pantalla de computadora a través de gafas y usar un teclado numérico para mover un cursor.
Los investigadores pidieron a los sujetos buscar información sobre temas variados mientras el escáner medía su actividad cerebral a medida que buscaban, y notaron una gran diferencia en las personas familiarizadas con el uso de internet. Estas personas registraron un aumento de la actividad en las regiones frontal y temporal, que controla el proceso de decisión y los razonamientos complejos. "La búsqueda en internet estimularía actividades complejas del cerebro que podrían contribuir a hacer trabajar el cerebro y a mejorar su funcionamiento", indicó el Dr. Gary Small.
Creo que aquí tenemos varios temas interesantes para comentar.
En primer lugar tenemos que aprender a distinguir entre hacer que nuestro cerebro funcione más rápido y hacer que nuestro cerebro trabaje mejor. Nuestro cerebro tiene muchas capacidades y potencialidades que muchas veces no utilizamos al máximo, a veces por poco hábito o por un poco conocimiento del tema. Pero la rapidez no es sinónimo de mejoría necesariamente. Otro aspecto importante es entender que el uso de la tecnología puede ayudar al ser humano a desarrollar habilidades y mejorarlas, lo que manifiesta el lado positivo que tiene la tecnología, y que tenemos que saber aprovechar siempre para dar mayor gloria a Dios con nuestras vidas, aplicarlo en otro sentido es desvirtuar un don. Pero en ningun caso, utilizando más o menos nuestro cerebro esto alteraría nuestra dignidad humana que está fundamentada en ser creados a imagen y semejanza de Dios.
Finalmente podemos concluir que la tecnología sí influye en nuestras vidas, pero nunca podrá ser algo determinante en ellas, nuestra conciencia sobre la moralidad de nuestros actos nos guiará en el discernimiento de su correcto uso.
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